lunes, 18 de agosto de 2008

El espacio para la creación de una leyenda. (O sobre el nuevo heroísmo)

Como mucha gente, me he preguntado en repetidas ocasiones el porqué de la cada vez menor aparición de ‘leyendas’, ‘genios’ o ‘héroes’ que sean considerados como tal de un modo casi unánime por personas de muchos y muy distintos estilos de vida y concepciones, sin importar si la valoración final fuese positiva o no. Es probablemente una característica con la que debemos de aprender a vivir en este nuevo siglo. Lo que me parece sorprendente es que haya quien crea que éste es un símbolo de decadencia cultural o de corrupción de la civilización, y no, como es simplemente, una cuestión de enfoque. Como firme creyente de haber nacido en una época en la cual cada persona es capaz (o debería ser capaz) de manejar su propia vida sin ataduras coercitivas decididas por un iluminado (sin caer en extremos triunfalistas, como Fukuyama; o estúpidamente místicos, como los neopaganos y sus eras de Acuario), creo también que poco a poco nos hemos ido desprendiendo de esa necesidad de revestir desesperadamente de características heroicas a personas que o no lo eran o no lo merecían, o que eran incapaces siquiera de hacer converger una visión a cierto número de personas. El liderazgo contemporáneo no debe exigir sacrificios, sino sacrificarse como ejemplo. Así, la función liderazgo debería irse alejando notoriamente de seguir a alguien –por ser alguien- hasta alinearse en la definición más o menos óptima: seguir a alguien porque abandera algo, que es algo en lo que yo creo también, y que él es capaz de manejar los recursos para llegar a ese algo mucho mejor de lo que yo podría hacerlo. Hasta ahí, bien.
Sin embargo, esa tendencia que algunos llaman ‘final de la gran época de las ideologías’ no me parece que sea la causa principal de la cada vez menos aparición de ‘héroes’ considerados tal por mucha gente y a la vez, el surgimiento ocasional de ‘héroes’ considerados así por sí mismos y por un grupúsculo de seguidores, aunque pongan en peligro a todos los demás. Como he dicho, es una cuestión de enfoque.
A mi parecer una de las principales razones por la cual la tasa de creación de leyendas se ha desplomado; es precisamente porque los candidatos a ‘leyenda’ se hallan debajo de un escrutinio público feroz y a un control y supervisión de sus respectivas vidas por los medios de comunicación tan tremendo que al primer error, se acabó la candidatura. Y al fin y al cabo, uno puede equivocarse (o dar la sensación de que lo ha hecho) en ene ocasiones, siempre y cuando se extinga de una manera tal que quede muy poca apreciación de los mismos y mucha más de lo que pudo ser y no fue, o lo que era cuando era.
Me explico con un ejemplo: El último gran ‘héroe’ o ‘leyenda’ fue un músico inglés, del Merseyside, llamado John Lennon. (Si preguntan por qué lo he escogido, es simplemente porque es la última biografía en mi enciclopedia de ‘Grandes Biografías’). Casi todo mundo, yo incluido, está de acuerdo en que John Lennon fue un genio. Y no solo un genio. Un maldito genio. Aunque se pueda reconocer que no cantaba demasiado bien y que al final terminó siendo representante de un buenismo tonto que no lleva a nada, que es inofensivo en manos de un artista pero increíblemente destructivo en manos de un político con ganas; la figura y la llamada ‘estatura moral’ que es un juego de apreciaciones nada objetivo y nada racional, coloca al señor Lennon como uno de los grandes de la Historia. Y no tuvo que hacer demasiado, salvo componer poesías gloriosas y obras maestras (‘Déjame llevarte, porque voy a los campos de fresa, donde nada es real y donde nada es para sentirse atribulado’), y pasar su vida desafiando a cuanta convención social encontró, llevándose entre las patas, por supuesto, al más grande grupo musical de la Historia. No tuvo cuidado en su propia imagen (al menos no como Byron, otro escandaloso, pero con un manejo de imagen pública impresionante), sino que sólo provocó el entusiasmo de muchos por hacer cuanto le vino en gana y seguir estrictamente sólo ese código moral. Porque, seamos sinceros, sus ideas no llevan a nadie a ningún lado si no vienen con un buen cargamento de objetivos y estrategias. Meterse en la cama no hace por la Paz Mundial (trademark) lo que hubiera hecho la Ronda de Doha de haber triunfado.
Sin embargo, John Lennon nunca hubiera alcanzado esta imagen a los ojos del mundo si no hubiera muerto de la manera en que lo hizo. Los demás Beatles son leyendas vivientes (minus Harrison) pero no simbolizan el idealismo por la paz y la hermandad, porque sencillamente los hemos visto cagarla en muchas ocasiones, en demasiadas si se quiere. Conocemos de sobra lo que ocurrió con la segunda esposa de Paul McCartney, lo que pidió en el divorcio y por qué le faltaban las piernas. Sabemos que Ringo Starr salió de cavernícola y que ahí conoció a su propia chica Bond. Y qué padre, la verdad. Pero pensemos ahora en el gran idealista que cantaba para darle la oportunidad a la paz y que estaba en su segundo aire cuando un loco con muy buenos gustos literarios le disparó por la espalda en cinco ocasiones. La leyenda se hizo al instante.
Es decir, y esto es muy aventurado, que si John Lennon hubiera vivido hubiera llegado un momento en que sus protestas, sus canciones y los performances de su esposa hubieran aburrido a la opinión pública.
Al fin y al cabo, muchos de los héroes contemporáneos lo son tal porque no hemos tenido la oportunidad de verlos cagarla, y si lo hemos hecho, han muerto con la violencia necesaria para borrar tal memoria.
¿Qué hubiera hecho Gandhi si después de un rato lo hubieran hecho presidente de la India? Pregúntenle al Partido del Congreso, el gran PRI hindú. ¿Qué hubiera hecho Martin Luther King de vivir para ver cristalizar su movimiento? Pregúntenle a Jesse Jackson en sus recientes declaraciones sobre Barack Obama. Y una más difícil. ¿Qué hubiera hecho el Doctor Salvador Allende de continuar en el gobierno de Chile? Pregúntenles a los ciudadanos del único país de Latinoamérica que la está haciendo y haciendo bien si hubieran querido continuar con la hiperinflación, las carencias y la crisis que cierto modelo generó (y eso no quiere decir que les hayan gustado las desapariciones, las torturas y las ejecuciones saltando de aviones).
Al fin y al cabo, el chiste aquí es que contemporáneamente, el heroísmo se ha convertido en un juego de espejismos donde la percepción creada por quienes tienen la capacidad de hacer llegar sus opiniones a mucha más gente (y más si esta gente los considera autoridades dignas de normar sus criterios) es la que cuenta mucho. Pero también cuenta nuestro increíble morbo por las vidas consideradas trágicas. Somos muy telenoveleros. Y la vida real, mucho me temo, dista de ser el modelo de tragedia donde un gran desequilibrio en las fuerzas que mueven el universo sólo era salvado mediante la muerte de un protagonista.
Del mismo modo, el modelo de ‘heroísmo’ propuesto por Campbell es increíblemente claro: un llamado a la aventura, la búsqueda de un gran incentivo final, un camino lleno de tribulaciones, el gran enfrentamiento con el Némesis y el retorno al hogar. Desafortunada y/o afortunadamente, me suena a que aplica para cualquier persona. ¿Entonces?

domingo, 20 de julio de 2008

Celebrity Deathmatch


Por ahí escuché que la un tanto gore serie de monos de plastilina (A.K.A. Stop Motion) está por comenzar una nueva temporada. En mis lejanos trece solía yo ser fanático de las tripas y la sangre y todas las vísceras y humores de plastilina que salían botando hasta la pantalla.
Ahora, un tanto más crecidito y con otro tipo de intereses que no sean ficticias luchas entre ignaras y anodinas celebridades, ha renacido en mí el impulso de ver de nuevo todos los vericuetos de tan singular programa, aunque con un casting un tanto distinto.
Por eso, creo que las peleas que hoy en día mataría por ver son las siguientes: (los que están con asterisco ocurrieron o dicen que ocurrieron en la vida real)

Platón vs. Aristóteles*
David Hume vs. Jean Jacques Rousseau
Friedrich Hayek vs. Werner Sombart
John Maynard Keynes vs. Milton Friedman
Frederic Bastiat vs. Pierre J. Proudhon*
Sigmund Freud vs. Carl Gustav Jung
Erich Fromm vs. Viktor Frankl
John Rawls vs. Robert Nozick
Ayn Rand vs. Rosa Luxemburgo
Karl Popper vs. Jean Paul Sartre
Naomi Klein vs. Johan Norberg
Peter Bauer vs. Jeffrey Sachs
Bjorn Lomborg vs. Al Gore
David Friedman vs. Murray Rothbard (fuego amigo, fuego amigo)
Hilaire Belloc vs. Christopher Hitchens
Paul Erlich vs. Julian Simon*
Carlos Llano vs. Carlos Monsiváis (el juego local no puede faltar)
Jean Francois Revel vs. Eric Hobsbawm

Aunque creo que nadie las vería, en el mundo académico serían auténticos agarrones.

sábado, 5 de julio de 2008

Sobre cómo un idiota reacciona a las idioteces que él ha creado


Para quien ha escuchado algunas de mis opiniones en ciertas materias, se dará cuenta de que hay en este planeta algunas instituciones a las que les tengo tirria. La primera de ellas, de la que versa parte de éste artículo, es la ONU.

Pero... ¿Por qué? ¿No es la ONU una organización buenaza y de buenazos, surgida de la buena voluntad de los países después de la Segunda Guerra Mundial, creada para preservarnos a todos de conflictos? ¿No son sus organismos los garantes de que se respeten los derechos humanos en este siglo? ¿No son sus burócratas un ejemplo de probidad y desinterés por los asuntos de la comunidad humana? ¿No son sus recomendaciones ejemplo de las mejores ideas de cómo políticas bien pensadas redundarán en la justicia social™ o en el bienestar del pueblo™?

No.

Tan fácil como eso.

No.

La ONU es el templo y recinto sagrado de las buenas intenciones en este planeta. Aunque podemos y debemos reconocerle ventajas como los esfuerzos por el desarme y los cascos azules en alguna que otra intervención para evitar conflictos (aunque no me acuerde de ninguno y aunque los cascos azules hayan recibido acusaciones medio fuertezonas), creo profundamente que sus políticas y recomendaciones son corresponsables junto con las dictaduras militares y las guerrillas y demás de mantener a África como África, de propiciar un diálogo de sordos en asuntos como el Calentamiento Global™, de poner las manos en la cintura y recomendar sin ambajes procedimientos coercitivos de control poblacional y sonreír con bobería ante los Estados de Bienestar que tienen a los países de europa occidental como economías muy ricas, muy paradas, muy desempleadas y muy excluyentes. Eso sin mencionar, por supuesto, que la ONU es una especie de sueño húmedo para todos aquellos que tienen a bien soñar con un gobierno mundial y muy veladamente incluyen en sus discursos 'por la democratización' una serie de mecanismos donde las mentadas de madre que son muchas ONG's pudieran tomar parte en los asuntos del mundo activamente.

¿Y por qué esta serie de problemas y desajustes? Por una razón muy lógica: porque la ONU está formada por burócratas. No sé a quién leí, pero estoy de acuerdo en que muchos políticos de izquierda (la mayoría socialdemócratas) trabajan en la ONU para imponer sus agendas progres. Muchas organizaciones con intereses muy oscuros participan en recomendaciones (recuerdo en la asamblea del IMEF, en Guadalajara, el testimonio de una chava sobre la imposición de puntos de vista desubicados en temas tan importanes como la salud del adolescente o la educación sexual). Las conclusiones del IPCC (Pánel Intergubernamental del Cambio Climático) son escritas por políticos, no por los científicos que corrieron los estudios. La Declaración de Derechos del Hombre y el Ciudadano tiene hasta el artículo dieciséis o dieciocho la garantía individual que debería ser la tres de tres (respeto a la propiedad) mientras que en los demás favorece que se consideren derechos algo que las personas deberían escoger. Y un largo listado de etcéteras.

Pero el día de hoy dedicaré mis dardos al organismo de la ONU que probablemente sea el alcahuete favorito de nuestros políticos idiotas latinoamericanos: La CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe). La CEPAL es tristemente célebre porque el argentino Raúl Prebisch, uno de sus antaños mandamases, fue el creador de muchas de las tesis estructuralistas de sustitución de importaciones que sirvieron para clientelizar al agro de mi país, hacer empresarios mandilones con papá gobierno, hacer empresas chafas e improductivas, reducir a una virtual nulidad la oferta de productos extranjeros en los mercados nacionales antes de 1985, disparar el contrabando y en general, cometer toda una serie de violaciones a la libertad de elección de las que no vale la pena hablar. Aunque eso sí, "fortaleció al mercado interno".

Resulta que han elegido a una nueva mandamás (no sé si presidenta o secretaria general) para la CEPAL y en una entrevista con Mario Campos, ha soltado una cantinela tan anodina como estúpida y repetitiva: "Que la actual crisis de los alimentos™ no puede dirimirse por los mecanismos de mercado, sino que debemos recalibrar el papel del Estado bla bla bla bla bla bla"

A ver, señora. La crisis de los alimentos™ no es una situación de mercado normal. El sector agroalimentario siempre ha sido de los más manoseados por la santa mano visible (que como diría Paco Calderón, ahora es cínicamente reivindicada) y cómo no va a serlo ahora, cuando por un lado tenemos a un gobierno gringo que se le ocurre quedar bien con lo del cambio climático™ subsidia la producción de biocombustibles que resultan ser más caros e ineficientes que la gasolina tradicional, y por el otro lado el caso épico del gobierno argentino (quien a través de sus administraciones en el siglo veinte logró lo que parecía imposible: mandar a un país del primer mundo al tercero a golpes de populismo) que pone un impuesto desproporcionado a las exportaciones de su principal industria quesque para fortalecer al mercado interno (que ya se va mereciendo su propio signo de trademark) y que los demás se jodan. Esto aunado a un muy merecido incremento de la demanda por parte de China tiene a los precios de los alimentos subiendo. Y tan tan.

¿Qué opinarían ustedes de un organismo que pide más intervencionismo en una crisis de la cual las políticas que recomienda son corresponsables? A mí me suenan las características de un idiota. ("El estúpido es como lo que el estúpido hace")

jueves, 26 de junio de 2008

¡Perdón, Señor Nabokov!

Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Mi pecado, mi alma. Lo-lee-ta: la punta de la lengua tomando un viaje de tres escalones desde el paladar hasta tocar los dientes tres veces. Lo. Lee. Ta. Ella será Lo, Lo a secas, en la mañana, su estructura masiva de pie en un calcetín. Ella será Lola en pantalones de burócrata. Ella será Lolis en los amables comerciales del gobierno. Ella será Dolores con sus auditores y visitadores.

¡Señoras y señores del jurado, la prueba número uno es aquella que los serafines, los desinformados, simples serafines de alas nobles envidiarán! ¡Miren este entramado de espinas!

Pues ahora, soy un becario del Tax Department.

martes, 17 de junio de 2008

The Friedmans




Hoy, después de curiosear más de lo debido en el net-surfing, me llegó una añoranza fantabulosa. Al igual que muchos otros de mi H. Generación, nací y crecí viendo series de familias locas y disfuncionales formadas por integrantes que se dedicaban a toda una serie de actividades inusuales, recónditas, patéticas o aventuradas, con la ocasional visita del alienígena, monstruo, cosa que habla y demás (i.e. Los Simpson, Los Henderson, los de Corky, los de Alf, los Burrón (nunca hay que perder el toque chauvinista) con un larguérrimo listado de etcéteras.)

Luego, por supuesto, vino la onda de los reality de las familias de los famosos más irreverentes y torpes de la farándula. Los Osborne son los clásicos, aunque puedo pensar en las vidas de Carmen Electra, Travis Barker y Jessica Simpson.

Sin embargo, entre toda esta pléyade de familias de autoparodia gringa clásica he notado un gap que me hubiera fascinado ver (y que de transmitirse, sería su arduo fan).

¿Nunca han pensado en las vidas de los Friedman?

La verdad, yo no.
El patriarca, nuestro singular economista Milton, siempre me parció admirable por su continuo reto del statu quo con su impecabilidad en el análisis y la defensa del laissez faire y de la libertad del capitalismo, sin contar por supuesto su precioso desarme monetarista del inflacionismo keynesiano y su autoría intelectual en el turning-the-tide de los ochenta en contra del intervencionismo estatal. Pero eso, a cualquiera que tenga a bien sentirse o creerse un 'rebelde' le sonará hasta conservador.

En lo particular, creo que Milton Friedman no lo era en absoluto, precisamente por el contexto en el que le tocó desarrollar su fecunda obra. ¿Se imaginan andar por ahí diciendo que intervenir hasta los codos un ciclo económico lo empeora durante esa época de lentes de carey y trajes grises de fieltro? ¿O que la inflación es causada por un aumento en la masa monetaria? ¿O que la única responsabilidad social de las empresas es hacer utilidades? ¿O irse a parar con Phil Donahue y repetir que greed-is-good? Es más... es de los pocos premios Nobel que han interpelado el día de la entrega. Eso habla mucho de ir en contra de la corrección política.

Ahora que su hijo David es un bemol un tanto más elevado. Sin contentarse con el análisis de su papá (quien por cierto para algunos austriacos muy radicales es casi un socialista), David Director Friedman es uno de los más famosos teóricos del anarcocapitalismo en su variante llamada 'de Chicago' (tenía que ser), con un enfoque más gradual que el de Rothbard.
Este enfoque proyecta privatizaciones graduales hasta llegar a privatizar incluso la ley y el orden. David se opone al iusnaturalismo, lo cual no deja de extrañarme, y es un redomado utilitarista. Pero eso no es lo más estrambótico del hijo aún más pródigo que el padre, sino su afición a la recreación histórica. Como miembro de la Sociedad para el Anacronismo Creativo, donde tiene el sobrenombre de 'Duque Cariadoc del Arco', el señor Friedman Jr. se dedica a vestirse de medieval y a simular escenas de la vida de la age of chivalry. No contento con eso, a la par de clásicos como 'La Maquinaria de la Libertad: Guía para un Capitalismo Radical' escribió una novela fantástica llamada 'Harald' y está escribiendo una nueva, con el título de 'Salamandra'

Eso ya da para varios capítulos de todo un reality, pero todavía no terminamos.

El nieto del gran economista, Patri Forwalter Friedman también esgrime una ideología anarcocapitalista (digo, ya no se podía llegar más allá) y se dedica principalmente a promover el 'Seasteading', que no es otra cosa sino la apropiación y colonización del mar en sus aguas internacionales, donde la mano del Estado no llega sino hasta la bandera de los barcos que por ahí cruzan. Esto con el fin de formar países inventados, libres y anárquicos, tipo 'Que es mi Dios la libertad, mi ley la fuerza y el viento y mi única patria la mar.'

Digo, mientras no haya espacio exterior todavía...

Patri además vive en una ¿comuna?, tiende a disfrazarse y a pintarse a cada rato y bloguea. Es todo un freak, que no niega la cruz de su parroquia ni en lo físico ni en el germen de sus ideas.

¿Podrían imaginarse una serie con tres generaciones así? Yo moriría por verla y por coleccionar sus capítulos. Tantas situaciones chuscas en las que pienso, como el programa piloto, con Naomi Klein como invitada (Ja!).

Pero desafortunadamente esto no podrá ser. Milton Friedman se nos adelantó hace año y medio, y ahora se dedica a fungir de gigante moral que calla con videos antiguos a la dama anteriormente mencionada. Lo único que podemos hacer es ver a esta familia como una disfunción curiosa y divertida, pero que a la vez le deja al mundo toda una herencia de defensa de las libertades individuales que, por nuestro bien, espero nunca desaparezca.

Así sería la serie de televisión 'Los Friedman: Campeones de la Libertad'

viernes, 13 de junio de 2008

Qué aerobics ni qué ocho cuartos

Para todas las damas, damitas y alguno que otro mareado, propongo una solución bajo el área de una curva (es decir, integral) para bajar de peso.

Pidan al grupo de variedad que toca en cualquier boda el siguente popurrí:
Zorba el Griego (Αλέξης Ζορμπάς en griego)
Hava Naguila Hava (הבה נגילה en hebreo)
Those Were the Days (Дорогой длинною en el original en ruso)
I will survive (la versión donde la gente baila abrazada, 'I will survive' en inglés (beeeee...))
y para que no digan que no somos chauvinistas aquí, el Jarabe Tapatío (A.K.A. 'Mexican Hat Dance')
Con todas las contorsiones, brincos y vueltas que hacen los danzantes originales.
Ejecútese una vez a la semana y voilà!
¿Quién dijo que no era divertido perder peso?

viernes, 6 de junio de 2008

Duda existencial

¿En qué ejército sirven el Coronel Mostaza y el Sargento Pimienta?