Un maestro peneque solía hacernos escuchar la canción del chorrito en primero de secundaria para señalar el ciclo de agua.
Hoy me levanté pensando cuán feliz hubiera yo sido si de tener economía en esas instancias me hubieran hecho leer el poema de Robert Frost (a.k.a. “Aquilino Biondo” según el doblaje de los Simpson) sobre dos caminos que se separan en un bosque amarillo (para señalar el costo de oportunidad).
“Two roads diverged on a yellow wood and I took the one less traveled by, and that’s what made all the difference”
miércoles, 14 de mayo de 2008
sábado, 10 de mayo de 2008
Uno de los mejores de Paco Calderón

Entre los mejores cartones de Paco Calderón he puesto el de Dulce María Sauri y Miguel de la Madrid cantando "Those were the days", el dominguero de la despedida a Friedman y a Galbraith y el de la victoria de Fox, cuando un águila tenía muchos nopales dónde posarse.
Sin embargo, aquí se la rayó con el verso de López Velarde:
"El niño Dios te escrituró un establo, los veneros del petróleo, el diablo"
viernes, 25 de abril de 2008
Uno sabe que ya dio el viejazo
Cuando las bandas de la adolescencia de uno sacan sus discos de Greatest Hits
domingo, 20 de abril de 2008
Las Noticias del Norte
La revista Día Siete siempre me ha causado una sensación torcida. Sus secciones de amenidades, el cartón de Maitena acerca de la irremediable treintona, la de tecnología y a veces la de libros me provocan agradables momentos en la king-size de mis abuelitos la mayoría de los domingos; pero por otro lado, siempre he percibido un horrible tufillo a aires de progresía entre sus páginas. Probablemente porque está dirigida por Zepeda Patterson, un miembro de la comentocracia que nunca ha sabido muy bien para donde moverse, aunque presiento que tiene simpatías veladas por cierto personaje de cuyo nombre no me quiero acordar pero que andan comparando (no sin razón) con algunos de los dark lords más temerosos de la historia, aunque al fin y al cabo les hallan faltado los dos de mayor death toll.Bueno, aquí el caso es que en la edición del domingo pasado, la de los ocho años de aniversario de la revista, hicieron una larga lista de listados entre los cuales estaba el de quince cosas por las cuales odiar al gobierno (de cualquier partido, de los tres órdenes de gobierno). La línea que me llamó la atención, y que motiva este largo post, es una que decía literalmente: "Gracias a ellos, el país está devastado".
Entonces sacudí la cabeza y proferí un fuerte: "¡Ah, cabrón!"
¿Cuándo pasó el temblor o la madre revolución y no me avisaron? ¿Cuándo se derrumbaron con hórrido estruendo los templos, los palacios y las torres? ¿Desde cuando puedo caminar entre las piedras, despertado de mi sueño?
Porque yo no veo un país "devastado". ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Cómo?
Hay quien llama lo que ocurre con el narco una "guerra civil". Para mí no es más que una serie de enfrentamientos entre bandas avivado por una política de lucimiento del gobierno, por demás inútil si no se corta la fuente económica que surte el incentivo de cultivar y vender narcóticos.
Hay quien llama el borlote de las cámaras como "una prueba de la profunda inestabilidad social que existe". Para mí no es más que la minoría de la minoría de la minoría (y la mayoría, estimada señora Rodríguez, está en sus escritorios trabajando) que está dispuesta a escoltar a un loco a las puertas del poder y luego escoltarnos a todos los demás al Gulag, aunque en realidad son una llamarada de petate molesta y vulgar, que refleja los peores paradigmas del mexicano promedio.
Siento un profundo desprecio por aquél que vive de pronosticar desgracias para aprovecharse de ellas, pero también siento orgullo por lo que los que trabajan han hecho sin escándalos.
Mi hermana acaba de regresar de San Luis. Al igual que mis impresiones al regresar de Guadalajara, regresó diciendo que le sorprendió lo bien, lo ordenada y pacífica que resultaba la ciudad. De pronto, me hallé a mí mismo de nuevo en León, en Querétaro, en Aguascalientes, hasta en Puebla. Vi pavimentos claros y sin baches. Vi sistemas de transporte ordenados y eficientes. No vi marchas, salvo uno o dos merolicos que parecían de aquellos predicadores callejeros. Vi ciudades limpias. Vi tráfico fluido.
Vi que otro país era posible, y más que posible, que existía frente a mis narices.
¿Por qué?
Me parece que la respuesta también está frente a nuestras narices.
viernes, 18 de abril de 2008
Frases célebres
-¿Sabían de aquélla a quien llaman "La Marcha de Zacatecas"?
-No. ¿Por qué le dicen así?
-Pues porque todos la tocan desde la primaria
-No. ¿Por qué le dicen así?
-Pues porque todos la tocan desde la primaria
martes, 15 de abril de 2008
Atrapado entre dos mundos
Hay un gap entre dos dimensiones. Más bien, creo que parece un rite of passage doloroso y extraño, de final incierto y de un aire excesivamente vacuo y a la vez, soporífero.
Escribo esto para poderme controlar, a sabiendas que la palabra escrita siempre ha sido mi escape favorito.
Estoy entre dos mundos.
Soy todavía un niño. Un mocoso, ni más ni menos. Inmaduro a más no poder por caprichos que se le ocurren de pronto, que toma decisiones porque se le pega la gana tomarlas, incapaz de poner freno a sus propias ideas y compulsiones, que no le importa destruir todo lo que ha construido en un momento de locura. Que se arriesga y que de pronto le vale lo que es capaz de perder.
Soy ya un adulto. Alguien que debe hacer planes y programas. Alguien que debe presupuestar, ahorrar, comenzar a pensar en un distante retiro, cuidar sus inversiones y sus financiamientos; que no quiere arriesgar ni puede desear más dolor y más desengaño. Que sabe que debe guiar, que debe sonreír a la adversidad, que debe pelear con galanura y que jamás debe quejarse. Que tiene en sus manos la llave a importantes decisiones de negocio y todo lo que ello implica.
Soy yo. Atrapado entre dos mundos que no saben si chocar o causar una violenta reacción al fusionarse. Consciente cada vez de peor manera que el tiempo es el recurso más escaso de todos y que no se puede jugar a todo sin planear con extremo cuidado. Que debe aprender a poner atención a como dé lugar, por más difícil que sea o por más cansancio que exista. Que no debe permitir que una valoración subjetiva nuble su juicio y sea capaz de entender las expectativas y los retos de una manera correcta y racional.
No creo que haya otro camino sino el de aprender. Es el tour de force.
Y el país, impasible, por encima de mí despliega una hipérbola.
Escribo esto para poderme controlar, a sabiendas que la palabra escrita siempre ha sido mi escape favorito.
Estoy entre dos mundos.
Soy todavía un niño. Un mocoso, ni más ni menos. Inmaduro a más no poder por caprichos que se le ocurren de pronto, que toma decisiones porque se le pega la gana tomarlas, incapaz de poner freno a sus propias ideas y compulsiones, que no le importa destruir todo lo que ha construido en un momento de locura. Que se arriesga y que de pronto le vale lo que es capaz de perder.
Soy ya un adulto. Alguien que debe hacer planes y programas. Alguien que debe presupuestar, ahorrar, comenzar a pensar en un distante retiro, cuidar sus inversiones y sus financiamientos; que no quiere arriesgar ni puede desear más dolor y más desengaño. Que sabe que debe guiar, que debe sonreír a la adversidad, que debe pelear con galanura y que jamás debe quejarse. Que tiene en sus manos la llave a importantes decisiones de negocio y todo lo que ello implica.
Soy yo. Atrapado entre dos mundos que no saben si chocar o causar una violenta reacción al fusionarse. Consciente cada vez de peor manera que el tiempo es el recurso más escaso de todos y que no se puede jugar a todo sin planear con extremo cuidado. Que debe aprender a poner atención a como dé lugar, por más difícil que sea o por más cansancio que exista. Que no debe permitir que una valoración subjetiva nuble su juicio y sea capaz de entender las expectativas y los retos de una manera correcta y racional.
No creo que haya otro camino sino el de aprender. Es el tour de force.
Y el país, impasible, por encima de mí despliega una hipérbola.
lunes, 14 de abril de 2008
Frases Célebres
“Hoy en el camino vi un sticker de los Deadheads* en un Cadillac.
Una pequeña voz en mi cabeza dijo: “No mires atrás: nunca puedes mirar atrás”.
Donald Henley – Los muchachos del verano
*Para entender esta parte de la frase, si la llevamos a valor presente se oiría (y la imagen se vería) así:
“Hoy en la carretera vi un sticker de Vans off the Wall en un Cadillac”
Sorry, es mi mejor intento.
Una pequeña voz en mi cabeza dijo: “No mires atrás: nunca puedes mirar atrás”.
Donald Henley – Los muchachos del verano
*Para entender esta parte de la frase, si la llevamos a valor presente se oiría (y la imagen se vería) así:
“Hoy en la carretera vi un sticker de Vans off the Wall en un Cadillac”
Sorry, es mi mejor intento.
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